Escenas de matrimonio (II)
Capítulo dos de las escenas de sexo en literatura, porno duro de Henry Miller, para estómagos con cáscara.
«…¿Te has tirado alguna vez a una mujer que se hubiera afeitado el chocho? Es repulsivo, ¿verdad…? Y también divertido. Cosa de locos. Ya no parece un chocho: es como una almeja o algo así.» Me describe cómo, picado por la curiosidad, se levantó de la cama y fue a buscar una linterna.
«Le hice mantenerlo abierto y le enfoqué la linterna…Tendrías que haberme visto…era cómico. Estaba tan entusiasmado, que me olvidé de ella completamente. Nunca en mi vida he mirado un coño tan en serio. Daba la impresión de que nunca había visto uno. Y cuanto más lo miraba, menos interesante me parecía. Eso demuestra que no tiene nada de particular, especialmente cuando está afeitado. Lo que lo vuelve misterioso es el pelo. Por eso te deja frío una estatua. Sólo una vez vi un coño real en una estatua: era de Rodin. Tienes que ir a verlo alguna vez…, la mujer tiene las piernas bien abiertas…, no creo que tuviera cabeza. Podría decirse que era un coño y nada más. ¡La hostia! tenía un aspecto horrible. El caso es que todos se parecen.
Cuando las miras vestidas, te imaginas toda clase de cosas: les confieres una individualidad, que desde luego no tienen. Lo que hay es una raja ahí, entre las piernas, y te excitas con ella… la mitad de las veces ni la miras. Sabes que está ahí y en lo único que piensas es en meterle la baqueta dentro; es como si tu pene pensara por ti.¡Es una ilusión! Te consumes por nada… por una raja con pelo, o sin pelo. Es tan insignificante que me fascinó mirarlo. Debí estudiarlo durante diez minutos o más. Cuando lo miras de ese modo, como con distanciamiento, se te ocurren ideas extrañas. Todo ese misterio sobre el sexo y luego descubres que no es nada: un vacío.¿No sería gracioso descubrir una armónica dentro…o una calendario? Pero no hay nada dentro…,nada de nada. Es repugnante. Casi me volví loco…Oye, ¿sabes lo que hice después? Le eché un polvo rápido y después le volví la espalda.Sí, señor; cogí un libro y me puse a leer. De un libro puedes sacar algo, hasta de un libro malo…,pero un coño, es pura y simplemente una pérdida de tiempo…”
Henry Miller
Trópico de Cáncer (1934)

