Flaherty

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La diecisietitud

Junio8

sillaTraduzco y transcribo un párrafo de un texto de Richard Rorty, filósofo estadounidense fallecido en 2007, que defendía muchas ideas, bajo muchas etiquetas.

Una de ellas, la contenida en este fragmento de A world without substances or essences del libro Philosophy and moral hope , es la del antiesencialismo. Brevemente, y para que no se nos vaya de las manos la explicación, Rorty defiende que no existen las esencias: que no hay tal cosa como el caballo ideal, el azul perfecto o la definición de la envidia. Que la filosofía ha perdido un tiempo valiosísimo intentando encontrar La Verdad cuando lo que realmente existen son distintas verdades en función de distintos fines.

“Lo interesante de los números, desde mi punto de vista, es simplemente que es muy difícil pensar que contienen una naturaleza intrínseca, como si hubiera un centro esencial rodeado por la penumbra de las relaciones accidentales. Los números son un ejemplo admirable de algo que es difícil describir en términos esencialistas.

Para entender esto, preguntemos cuál es la esencia del número 17, qué es el 17 en sí, aparte de sus relaciones con otros números. Lo que se busca en una descripción que sea cualitativamente distinta a las siguientes: menor que 22, mayor que 8, la suma de 6 y 11, la raíz cuadrada de 289, el cuadrado de 4,123105, la diferencia entre 1.678.922 y 1.678.905. Lo agotador de estas descripciones es que ninguna de ellas parece acercarse más al número 17 que las demás. Igualmente agotador resulta el hecho de que hay obviamente infinitas otras maneras de describir el 17, ninguna de las cuales te aportará todo sobre el 17, ninguna de las cuales será otra cosa que ‘accidental’ y ‘extrínseca’. Ninguna de estas descripciones parece dar una pista de la diecisietitud del 17, esa característica única que hace que un número sea el que es. La elección de una de esas descripciones depende evidentemente de la meta que tienes en mente, de la situación particular que te llevó a pensar en el número 17 en un principio”

Sustituyamos el número 17 por cualquier realidad u objeto para ver que la fórmula de Rorty es aplicable fuera de las matemáticas. ¿Cómo definiríamos una silla?

  • Por su forma: un objeto con una o varias patas que sostienen un asiento. Respaldo opcional.
  • Por su meta: un objeto que sirve para que una persona se siente.
  • Por su origen: asiento que aparece por primera vez en los bajorrelieves del antiguo Egipto (igual el ejemplo de la silla para las definiciones a través de su origen suena un poco tonto, pero aplicado a otros ejemplos, un reloj, una palabra, tiene más sentido).
  • Por lo que la diferencia de los objetos más parecidos: asiento SIN brazos, con espacio para una sola persona…

Ninguna de estas definiciones, o las posibles descripciones a las que pueda dar lugar cumple su supuesta meta de de ser exhaustiva y suficiente. Cada una de ellas es la respuesta a una pregunta específica, de la misma manera que 17 puede ser la suma de dos números o su raíz cuadrada.

¿Sencillo? Cambiemos ’silla’ por ‘amor’.

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Todos somos contingentes

Diciembre2

¿Quién dijo que no se puede hacer humor con la filosofía? Probablemente no lo haya dicho nadie, pero sirve como introducción al tema de hoy.

El otro día echaron en La 2 “Amanece, que no es poco”, una de las películas más absurdas y más graciosas que en el mundo han sido. José Luis Cuerda retrata la vida en un pueblo de La Mancha desde los puntos de vista de muchos de sus habitantes, y coincidiendo con acontecimientos muy relevantes en su momento, como son la vuelta del alcalde, la llegada de unos turistas americanos o la invasión del pueblo por parte de los vecinos del pueblo de al lado.

Todos los habitantes del pueblo son increíblemente cultos, especialmente en el ámbito de las Letras. La historia de Cuerda  se parece en eso  a las novelas humorísticas de Eduardo Mendoza, donde todos sus personajes hablan con una cierta pedantería que, al tratarse de gente de clase media-baja (o, incluso, extraterrestres, como en “Sin noticias de Gürb”), confiere a todo lo que dicen esa dosis de surrealismo que resulta tan cómica.

Ecce un ejemplo:

Esa mítica exclamación final “Alcalde! Todos somos contingentes, pero tú eres necesario!” se queda en la memoria de todo aquél que ve la película, aunque sea por primera vez. Y es probable que gran parte de la gracia proceda de que nadie tiene tan claro como el personaje qué significa exactamente esa frase tan erudita. Hasta ahora…

Leyendo a Antonio Rico

A más de un millón de telespectadores nuestro libre albedrío nos vino pintiparado para reunirnos a su alrededor formando el Cuerpo Místico del surrealismo cinematográfico. Pero era un surrealismo de letras: Faulkner, Dostoiewski, o Santo Tomás de Aquino aplicando su tercera vía a un alcalde de pueblo: “¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!”.

se encuentra uno con el nexo entre el Munícipe por antonomasia y el filósofo cristiano. Entre otras muchas cosas, Santo Tomás quiso demostrar la existencia de un ser superior, Dios en su caso, por medio de la lógica filosófica. Para ello utilizó las llamadas “cinco vías”, cinco razonamientos distintos que acaban todos en “por lo tanto, Dios existe”. Quizá alguna neurona dormida desde los 17 años haya despertado de su habitual letargo al leer esto. Pues bien, la tercera vía, como apuntaba Antonio Rico, es la “Vía por la contingencia”, y dice así:

La experiencia nos muestra que las cosas pueden existir o no existir (son contingentes), pues pueden ser producidas o destruidas.
Es imposible que las cosas sometidas a la posibilidad de no existir existan siempre.
Por lo tanto, hubo un tiempo en que nada existió.
Si ahora existen cosas tiene que ocurrir que exista un ser necesario, pero este ser necesario no puede tener su existencia a partir de otro ser puesto que en tal caso no sería propiamente necesario.
Tiene que existir un ser que sea absolutamente necesario cuya causa de su existencia y necesidad no esté en otro sino en él mismo y que sea causa de la existencia de los demás, y éste es Dios.

(Sacado de aquí)

Así pues, se demuestra que el Señor Alcalde es el único ser necesario en el pueblo. Los demás semos contingentes.

Y, por si no os acaba de quedar del todo claro, aquí lo que dice Wikipedia sobre la contingencia: en el ámbito de la filosofía y la lógica, contingencia es el estado de aquellos hechos que desde un punto de vista lógico no son ni verdaderos ni falsos. La contingencia es lo opuesto a necesidad: un acto o hecho contingente es lo que podría no haber ocurrido o tenido lugar, un acto o hecho que no es necesario (no podría no haber ocurrido). La contingencia se diferencia de la posibilidad, desde un punto de vista formal, en que la posibilidad incluye afirmaciones o proposiciones que son necesariamente verdaderas como también algunas no necesariamente falsas, mientras que no se puede decir que una proposición es contingente si es necesariamente verdadera.

Esclarecedor. Casi.

El próximo día, Dostoievsky.

La filosofía del D’oh

Noviembre10
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Esos filósofos amarillos

Como cuenta este artículo de Elmundo.es, la editorial bercelonesa Blackie Books salta al césped editorial con la edición de “La filosofía y los Simpsons”,un libro publicado por primera vez en 2001 que desentierra la filosofía que subyace bajo la apariencia pop de la serie de dibujos animados más popular de la historia. El retrato de la familia norteamericana de los personajes de Matt Groening va mucho más allá de las tiendas de donuts y el consumo abusivo de televisión, sino que juega de manera cotidiana con temas como la virtud (y, muy a menudo, su ausencia, encarnada en Homer), la religión (la falta de correlación entre esfuerzo y recompensa cristiana que sufre Ned Flanders), la meritocracia (os acordáis de Frank Grimes?) la razón (Lisa, Marge), la maldad (Bart)…

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Contra la prisa, filosofía en monodosis

Junio30

Los responsables del metro de Londres han decidido ‘humanizar’ el subsuelo londinense con una curiosa iniciativa, poniéndose en las manos de Jeremy Deller, premio Turner de las artes en 2004.

dellers-quotebookDelller recopiló en un librito azul un buen puñado de citas para que los conductores del metro fueran leyéndolas a sus pasajeros, en un intento por pintar de color el tedioso, indiferente o angustioso viaje en tren subterráneo.

Los paneles de anuncios del metro de Londres ya mostraban a menudo pequeñas piezas poéticas (I , II), entre avisos de retrasos y advertencias sobre objetos perdidos. Deller ha querido trasladar el mensaje a la voz humana, salpicando las habituales intervenciones de los conductores –el sempiterno ‘mind the gap’- con píldoras de sabiduría firmadas.

Vean una recopilación.

‘Hay cosas más importantes en la vida que aumentar la velocidad’, Mahatma Gandhi

‘Vivimos en un arcoiris de caos’, Paul Cezanne

‘El infierno son los demás’, Jean Paul Sartre

‘Un tropiezo puede evitar una caída’, Thomas Fuller

‘Todo el mundo debería ser respetado, pero nadie idolatrado’, Albert Einstein

‘Una onza de acción vale tanto como una tonelada de teoría’, Friedrich Engels

‘Nada vale más que este día’, Johann Wolfgang von Goethe

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