Micropoemas con Ajo
Micropoema televisivo
Los micropoemas también tienen temporadas, como los patos, la fresa, o Perdidos. La Sexta quiso un segundo round para hacer sus ‘doce causas’, y eligió, otra vez, cocinarlos con Ajo. Dulce Ajo.
Micropoema televisivo
Los micropoemas también tienen temporadas, como los patos, la fresa, o Perdidos. La Sexta quiso un segundo round para hacer sus ‘doce causas’, y eligió, otra vez, cocinarlos con Ajo. Dulce Ajo.
Los responsables del metro de Londres han decidido ‘humanizar’ el subsuelo londinense con una curiosa iniciativa, poniéndose en las manos de Jeremy Deller, premio Turner de las artes en 2004.
Delller recopiló en un librito azul un buen puñado de citas para que los conductores del metro fueran leyéndolas a sus pasajeros, en un intento por pintar de color el tedioso, indiferente o angustioso viaje en tren subterráneo.
Los paneles de anuncios del metro de Londres ya mostraban a menudo pequeñas piezas poéticas (I , II), entre avisos de retrasos y advertencias sobre objetos perdidos. Deller ha querido trasladar el mensaje a la voz humana, salpicando las habituales intervenciones de los conductores –el sempiterno ‘mind the gap’- con píldoras de sabiduría firmadas.
Vean una recopilación.
‘Hay cosas más importantes en la vida que aumentar la velocidad’, Mahatma Gandhi
‘Vivimos en un arcoiris de caos’, Paul Cezanne
‘El infierno son los demás’, Jean Paul Sartre
‘Un tropiezo puede evitar una caída’, Thomas Fuller
‘Todo el mundo debería ser respetado, pero nadie idolatrado’, Albert Einstein
‘Una onza de acción vale tanto como una tonelada de teoría’, Friedrich Engels
‘Nada vale más que este día’, Johann Wolfgang von Goethe
Un relato breve extraído de ‘V’, la primera novela de Thomas Pynchon, publicada en 1963:
“De algún modo se relacionaba todo con un cuento que había oído contar una vez, sobre un niño que nació con un tornillo dorado donde debería tener el ombligo. A lo largo de 20 años consulta con médicos y especialistas de todo el mundo, tratando de deshacerse del tornillo, pero sin éxito.
Por último, en Haití, va a ver a un médico vudú que le administra una pócima de olor nauseabundo. Se la bebe, se echa a dormir y tiene un sueño. En este sueño se encuentra en una calle, iluminada con lámparas verdes. Siguiendo las instrucciones del hechicero, toma dos a la derecha y una a la izquierda desde su punto de ogrien, encuentra un árbol que crece junto a la séptima farola, del que cuelgan por todas partes globos de colores. En la cuarta rama desde la copa hay un globo rojo; lo rompe y en el interior encuentra un destornillador con un mango de plástico amarillo. Con el destornillador se extrae el tornillo del abdomen y, tan pronto como esto ocurre, se despierta del sueño.
Es por la mañana. Se mira el ombligo y el tornillo ha desaparecido. Por fin se ha levantado aquella maldición que ha durado 20 añós. Delirante de alegría salta de la cama, y se le cae el culo.”

Thomas Pynchon
La revista Time dio en el clavo de Thomas Pynchon cuando escribió sobre ‘V’ : ”En este tipo de libro, no hay una totalidad que alcanzar. Nada tiene ningún sentido. Pero posee un profundo e inquietante sentido onírico. Nada parece haber sido puesto arbitrariamente, como mera confusión, como cuando autores ineptos trabajan sobre las ilusiones.”
A mí gusta pensar que Pynchon es el autor más realista del mundo. Escribe sobre el lado más salvaje de la vida real, reuniendo todas las excentricidades posibles de dos docenas de almas en las páginas de sus novelas. Pero no hay nada más abundante que la excentricidad, nada más humano que los sueños, nada más natural que el absurdo.