Storytelling

Mark Goffman, guionista de El ala oeste de la Casa Blanca
Este es Mark Goffman, el sujeto al que se trae MAS Consulting para impartir una clase de su seminario de comunicación política. Goffman, guionista de nueve capítulos de ‘El ala oeste de la Casa Blanca’ será el encargado de hablar de storytelling, una técnica vieja como la voz, pero que ahora tiene un nombre, además en inglés, lo cual lo convierte inmediatamente en una moda.
El storytelling no es otra cosa que la aplicación de técnicas narrativas a la comunicación empresarial e institucional. Si en lugar de decir “espero que en el futuro España sea un país más libre, con mayor protección para los más desamparados, y que ofrezca posibilidades para potenciar el talento y el espíritu emprendedor”, uno dice “sueño con un futuro en el que una niña pueda…”, tenemos la niña de Rajoy: uno de los ejemplos más fallidos de storytelling de España.
Pero el mundo está lleno de buenas historias que triunfan. La última, San Obama Bendito: un tipo con talento, con una vida llena de obstáculos -madre soltera, padre negro, cambios de residencia tan traumáticos como mudarse de Hawaii a Indonesia a Chicago, breves pasos por la pobreza…- que encarna el sueño americano del que los americanos habían despertado.
Y así, hasta el infiinito. Evidentemente el storytelling es una herramienta habitual de la publicidad, que prefiere enseñarte a una ama de casa cantando alabanzas a Ariel, o a un científico analizando su poder nuclear, que limitarse a decir “Ariel es fenomenel”. Pero puede aplicarse a lo que se quiera. Sólo hay que echarle imaginación.
“El otro día alguien que trabaja en Wall Street me dijo que la empresa debe tener una «historia interesante», o no invertirá en ella. Pasa en todas partes.”, dice Goffman en esta entrevista.
Las grandes marcas tienen una historia detrás (CocaCola era un medicamento; Zara una mercería. Pero también los países tienen una narrativa (Rusia, Israel, Egipto, EEUU, Afganistán…puf!), las personas (Woody Allen, Paris Hilton, Federico García Lorca) y hasta las películas y canciones, y libros pueden tener storytelling detrás (El guardián entre el centeno, El exorcista o Billie Jean) ¡El storytelling es infinito!
Me encuentro con este post de DesEquiLIBROS sobre Cela, y me viene de lujo el ejemplo
“Cela nunca se distinguió por ir “haciendo amigos” allí por donde iba. Pero no se le puede negar que siempre se expresó con elocuencia y mordacidad, no exenta de un ácido sentido del humor.También llenaba su boca de exabruptos. Unas y otras actitudes le proporcionaron una popularidad de la que, quizá, no habría disfrutado únicamente por la calidad de su obra.”
A menudo importa tanto o más la historia de dentro de un libro como la de fuera.










